Cuando se habla de liberación femenina, no usar soutien, no significa ningún adelanto. Usar escotes hasta el ombligo, transparencias osadas o minifaldas que son un suspiro, realmente no me dicen que hemos cambiado.
El mundo sigue girando, y nuestro segundo lugar, es evidente. Si marcamos la actividad política de las mujeres, como un avance positivo, ya que algunas de ellas, fueron y son presidentes de sus países: aún no hemos logrado, crear una vida de mujer. No ha habido una conciencia femenina, de cuidado y protección de sí mismas.
Lo que nos hace falta es un cambio profundo de pensamiento.
Hay una historia, en el que las mujeres han sido asesinadas, secuestradas, violadas, llámese inquisición o religión. Cuando pensamos que en la actualidad, hay mujeres, que no pueden siquiera enseñar el rostro por motivo religioso. Yo me pregunto qué dios, exige a sus creaturas mujeres, que se escondan hasta ese extremo.
En otros puntos del planeta, las mujeres son felices mostrando su cuerpo, en nombre de sus derechos. Pero es notable ver, que antes y ahora: cubiertas o no, siguen siendo instrumento del credo machista. La masculinidad es la vara, que mide nuestra vida. Una única voz. Una única mirada. Aunque nos hagan creer que tenemos libertad. Somos para ellos. Debiéramos ser para nosotras mismas.
Lamento ver que la mujer continúa sometida al hombre.