domingo, 31 de julio de 2016

The moon alive inside me                      
the moon alive in my soul.
She loves me.
She plays the game of life.
Sometimes
she is out of  my control  
and I can do nothing.
Then I have scary dreams.
She lives the night trip to love
she goes out at night
and I don’t  know how  to think about it.
I stay alone
I stay alone.


Vilda Aponte
19/10/2012



En tu Casa de la Vida

has vuelto Faraón,

de tu viaje.

Encuentras otro tiempo.

Sin manjares.

La gente es diferente,

y  ya no te recuerda.

Lo antiguo se ha quedado

puertas adentro

de tu corazón perplejo.

Quisieras regresar

a aquellos días

con tu amor y tu pueblo.

Te sientes solo,

las manos vacías

del poder de antaño

ahora tienen frío.

Repitiendo la escena

te acuestas.

Cierras los ojos.

Dejas de respirar

porque vas a volver

al otro lado.

Allí está la luz

que aquí no ves.


Vilda Aponte

17/05/2009                                          


 

En tu Casa de la Vida
has vuelto Faraón,
de tu viaje.
Encuentras otro tiempo.
Sin manjares.
La gente es diferente,
y  ya no te recuerda.
Lo antiguo se ha quedado
puertas adentro
de tu corazón perplejo.
Quisieras regresar
a aquellos días
con tu amor y tu pueblo.
Te sientes solo,
las manos vacías
del poder de antaño
ahora tienen frío.
Repitiendo la escena
te acuestas.
Cierras los ojos.
Dejas de respirar
porque vas a volver
al otro lado.
Allí está la luz
que aquí no ves.

Vilda Aponte
17/05/2009                                          


Ay! Federico,      
mis manos  caen,
cesa el aliento triste
y  sólo me despierto
bajo tu mirada.

Ven a las cinco de la tarde
y  háblame en las palabras.
Reúne las vocales,
forma sílabas;
mientras inhalo
tu orden de amor
al exhalar mi propia voz.


Vilda Aponte
27/12/2012

Deja ya  de esperar, de mirar la  puerta.
Deja  los días que pasan sin aliento.
Deja ya de tejer las horas,
en cada nudo de ausencia.

Prepara tu  piel, límpiate
en la clara mañana.
Ve a buscarte.
Despoja de palabras vencidas
tus manos hacedoras.
Penélope,
haz de nuevo tu destino.


Vilda Aponte.
Marzo, 27, 2011

jueves, 28 de julio de 2016



Me detengo a pensar en la educación. No desde lo formal, sí, desde el anhelo, que la escuela retome su lugar protagónico en nuestro país.
Hace décadas, que los alumnos, vienen perdiendo interés en el aprendizaje. Hace décadas, que los programas de estudio han ido perdiendo el valor en los contenidos.
No es nuestra tarea, desentrañar los porqué más profundos de esta problemática; pero sí hacer hincapié en el deterioro intelectual  que tiene la escuela hoy.  
Hace varios años, una psicóloga, que trabajaba con los equipos de los gabinetes escolares, me comentó que  " en el aula, no se distinguía al docente de los alumnos"  definiendo así, que se había   nivelado para abajo, la relación entre el que enseña y el que aprende.
Se confundía autoridad con autoritarismo. Y entonces, no se aplicaba. Deberíamos pensar en la autoridad, como sinónimo de orden, de respeto, de obligaciones y derechos. 
Complejo? Tal vez no, si se tiene en cuenta el lugar que ocupa cada uno.
Docentes:  con vocación y  capacitación permanentes.
Alumnos:   aprender a estudiar.
Sistema educativo: formar niños para la vida, junto con la familia.  

Sólo se requiere compromiso.


Ando un poco descreída de las palabras... me doy cuenta, que la comunicación, a veces es contradictoria y deja mal sabor en la boca... 
Los sentimientos que no se expresan, causan dolores en el alma y en el cuerpo...ok...pero, si estás en el desierto: quién te escucha? Los seres humanos, somos gregarios, y aunque no nos pongamos de acuerdo, todos tenemos razón. Cada uno comprende la vida de acuerdo con sus creencias....
Es complicado, parece. Ya que no pensamos igual.
Aunque todos decimos lo mismo, con distintas palabras, ya que queremos manifestar Amor y sentir que los otros, también nos dan su ternura.
Contradictorio o no, las palabras, son caminos para abrazar al otro.
Buena vida, con palabras que cada uno elija y con el sentimiento que acompañe nuestro decir.
He abandonado algunas creencias... lo que me trae disgustos cercanos.... dejar de creer en lo que se creía desde siempre, conlleva una gran responsabilidad con uno  mismo. Ya no necesitaremos recurrir a toda la gama de soportes de ideas y emociones, que nos hacían sentir fuertes y seguros.
Abandonar, dejar de lado. Sacarse el peso de la espalda. Sentir liviandad.