Sobre la tierra plana, mi alma exige una respuesta,
mientras juego un
rompecabezas.
Sobre la tierra plana, arrojo los dados,
descifro códigos antiguos
que repiten
consignas.
Siento fiebre de saber
por qué estoy aquí en una
vida que no pedí
vivir.
Inútiles criaturas,
se esconden en mis
sueños
de laberintos acuosos.
No reposa mi ánima.
Faltan batallas
que librar, en este río
traicionero, agua
oscura
que llama a la nada.
Mi barca sin embargo,
se mueve decidida,
nos espera el mar
intenso de la
sabiduría.
Vilda Aponte
28/05/2016
