Me detengo a pensar en la
educación. No desde lo formal, sí, desde el anhelo, que la escuela retome su
lugar protagónico en nuestro país.
Hace décadas, que los
alumnos, vienen perdiendo interés en el aprendizaje. Hace décadas, que los
programas de estudio han ido perdiendo el valor en los contenidos.
No es nuestra tarea,
desentrañar los porqué más profundos de esta problemática;
pero sí hacer hincapié en el deterioro intelectual que tiene la escuela
hoy.
Hace varios años, una
psicóloga, que trabajaba con los equipos de los gabinetes escolares, me comentó
que " en el aula, no se distinguía al docente de los
alumnos" definiendo así, que se había nivelado para abajo, la
relación entre el que enseña y el que aprende.
Se confundía autoridad con autoritarismo. Y entonces, no se aplicaba. Deberíamos
pensar en la autoridad, como sinónimo de orden, de respeto, de obligaciones y derechos.
Complejo? Tal vez no, si se tiene en cuenta el lugar que ocupa cada
uno.
Docentes: con vocación y capacitación permanentes.
Alumnos: aprender
a estudiar.
Sistema educativo: formar niños
para la vida, junto con la familia.
Sólo se requiere compromiso.