Mi calle está repleta de
palabras.
Nocturnas, susurradas.
Al sol, gritos y cantos
bullangueros.
A la tarde, sosegadas.
Son ellas quienes ponen
el acento
donde va mi sentimiento.
Son ellas quienes dan un
beso
saldado de amargura.
Palabras que escupí.
Palabras que dejé
y sonreí sobre tu almohada.
Mi calle sigue creciendo
en palabras.
Ellas nacen,
con cada aliento de
ternura.
Vilda Aponte
08/09/2011
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