jueves, 28 de julio de 2016



Me detengo a pensar en la educación. No desde lo formal, sí, desde el anhelo, que la escuela retome su lugar protagónico en nuestro país.
Hace décadas, que los alumnos, vienen perdiendo interés en el aprendizaje. Hace décadas, que los programas de estudio han ido perdiendo el valor en los contenidos.
No es nuestra tarea, desentrañar los porqué más profundos de esta problemática; pero sí hacer hincapié en el deterioro intelectual  que tiene la escuela hoy.  
Hace varios años, una psicóloga, que trabajaba con los equipos de los gabinetes escolares, me comentó que  " en el aula, no se distinguía al docente de los alumnos"  definiendo así, que se había   nivelado para abajo, la relación entre el que enseña y el que aprende.
Se confundía autoridad con autoritarismo. Y entonces, no se aplicaba. Deberíamos pensar en la autoridad, como sinónimo de orden, de respeto, de obligaciones y derechos. 
Complejo? Tal vez no, si se tiene en cuenta el lugar que ocupa cada uno.
Docentes:  con vocación y  capacitación permanentes.
Alumnos:   aprender a estudiar.
Sistema educativo: formar niños para la vida, junto con la familia.  

Sólo se requiere compromiso.

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